Lipedema y fases de transición hormonal
¿Por qué la enfermedad suele comenzar en la pubertad?
El lipedema es una enfermedad crónica hormonodependiente del tejido adiposo y conectivo que afecta casi exclusivamente a mujeres. Llama la atención que los síntomas iniciales o un empeoramiento significativo a menudo se presenten durante períodos de cambio hormonal, especialmente durante la pubertad, pero también durante el embarazo y la menopausia.
El papel de la pubertad
Con el inicio de la pubertad, se produce un aumento drástico en la producción de estrógenos. Los estrógenos influyen en numerosos procesos corporales: regulan la distribución de la grasa, afectan la maduración de las células grasas y alteran la estructura del tejido conectivo. Al mismo tiempo, aumentan la permeabilidad capilar. En personas con predisposición genética, esto puede provocar una proliferación y agrandamiento excesivos de las células grasas en el tejido adiposo subcutáneo.
El aumento de la fuga de líquido de los vasos sanguíneos ejerce una presión adicional sobre el tejido circundante. Sin embargo, durante la pubertad, el sistema linfático aún se encuentra en una fase de adaptación funcional. Si su capacidad de transporte es limitada, el exceso de líquido no puede eliminarse adecuadamente. Al principio, se presentan hinchazón, dolor, sensación de tirantez y mayor sensibilidad al tacto, síntomas que a menudo no se reconocen como lipedema durante mucho tiempo.
Otras fases del estrés hormonal
El embarazo y la menopausia también presentan desafíos hormonales para el cuerpo. Durante el embarazo, las fluctuaciones hormonales, el aumento de peso y el aumento de la permeabilidad vascular ejercen una presión adicional sobre los sistemas linfático y adiposo. Durante la menopausia, la disminución y la irregularidad de los niveles de estrógeno afectan el metabolismo, promueven procesos inflamatorios y pueden exacerbar el dolor y la hinchazón.
No es un problema de estilo de vida
Fundamentalmente, el lipedema no es consecuencia de una mala alimentación, la falta de ejercicio ni la falta de disciplina. Se trata de una enfermedad crónica, progresiva y de relevancia médica, cuyo curso está determinado en gran medida por influencias hormonales y factores genéticos. Por lo tanto, la educación temprana es esencial para aliviar la carga de los afectados y evitar interpretaciones erróneas.


