Cómo afecta la progesterona a la retención de agua
La progesterona es una hormona femenina clave que ayuda al cuerpo a relajarse, regular el sueño y mantener el equilibrio hídrico. Si los niveles de progesterona se desequilibran o disminuyen (lo cual ocurre naturalmente durante el ciclo menstrual), esto puede tener efectos notables en el cuerpo.
Muchas mujeres reportan retención de líquidos, sensación de pesadez o mayor sensibilidad durante esta fase. En mujeres con lipedema, estos cambios pueden ser particularmente pronunciados, sobre todo en las piernas.
¿Qué sucede cuando los niveles de progesterona bajan?
Si el nivel de progesterona disminuye, pueden ocurrir los siguientes cambios:
- Aumento de la retención de agua
- Una sensación de pesadez e hinchazón.
- Aumento de los síntomas del síndrome premenstrual
- Trastornos del sueño
- Inquietud interior, irritabilidad o sentimientos de ansiedad.
Estos efectos no son imaginarios: tienen una base hormonal clara.
¿Por qué baja la progesterona durante el ciclo menstrual?
Tras la ovulación, los niveles de progesterona aumentan durante la segunda mitad del ciclo menstrual (fase lútea). Poco antes de la menstruación, vuelven a descender. Esta disminución es fisiológicamente normal, pero puede experimentarse de forma muy diferente en cada persona.
Los síntomas típicos durante esta fase incluyen:
- piernas o tobillos hinchados
- Hinchazón en la parte inferior del abdomen
- calambre
- Aumento de la sensibilidad a la presión o al dolor en zonas típicas de lipedema.
Signos de niveles bajos o fluctuantes de progesterona
La influencia del estrés en la progesterona
El estrés desempeña un papel crucial en el equilibrio hormonal. El estrés prolongado provoca que el cuerpo libere más cortisol. Si los niveles de cortisol se mantienen elevados, el cuerpo produce menos progesterona.
Esto puede conducir a:
- retención de agua más severa
- síntomas pronunciados del síndrome premenstrual
- más hinchazón
- dormir peor
Incluso pequeñas medidas diarias para reducir el estrés pueden ayudar a mantener los niveles de progesterona de forma natural.
Nutrientes que favorecen la progesterona
Ciertos alimentos proporcionan componentes importantes para el equilibrio hormonal:
Espinacas ricas en magnesio, semillas de calabaza, almendras, chocolate negro → promueve la relajación y la calma
Vitamina B6 (garbanzos, plátanos, salmón, aves) → favorece la producción de progesterona
Grasas saludables: Aguacates, aceite de oliva, frutos secos, semillas → Las hormonas se forman a partir de las grasas, especialmente importantes para el lipedema
Los antioxidantes presentes en las bayas, los cítricos y el té verde tienen propiedades antiinflamatorias y alivian el estrés del cuerpo.
Hábitos de estilo de vida para estabilizar la progesterona
Los pequeños cambios en la vida cotidiana pueden tener un gran impacto:
- Priorice el sueño: el sueño profundo es crucial para la producción de hormonas.
- Reducir la ingesta de cafeína durante las fases del síndrome premenstrual
- Ejercicio ligero como caminar o yoga.
- Coma regularmente, evite el ayuno prolongado
- Rituales nocturnos como baños calientes, ejercicios de respiración o infusiones de hierbas.
Estos hábitos ayudan al cuerpo a afrontar mejor las fluctuaciones hormonales.
El seguimiento del ciclo crea comprensión
Observar conscientemente el propio ciclo ayuda a reconocer patrones.
Muchas mujeres con lipedema notan:
- ciertos días del ciclo con una sensación de pesadez más fuerte
- fases predecibles de retención de agua
- Períodos recurrentes de mayor sensibilidad
Estos conocimientos permiten adaptar la vida cotidiana, el ejercicio y la relajación al propio ritmo hormonal: un paso importante hacia un mayor autocuidado y bienestar.


